El Reino Unido y el referendum de independencia de Escocia

Saltire and union flag
El 18 de noviembre es una fecha importante en el Reino Unido. La población mayor de 16 años de Escocia está llamada a votar su futuro como parte del Reino Unido (y por extensión de todo a lo que pertenece por ser parte del Reino Unido, incluido ser parte de la Unión Europea).
Todo esto surgió a partir de las elecciones al parlamento escocés de 2011 donde el Scottish National Party (SNP) consiguió mayoría absoluta obteniendo 68 de los 129 representates para los siguientes 5 años (en el Reino Unido a diferencia de España donde son 4 años, las legislaturas van por lustros). Anteriormente se habían iniciado una serie de consultas públicas acerca de posibles cambios constitucionales.

El primer ministro escocés, Alex Salmond, inició en enero de 2012 una consulta durante casi 4 meses acerca de cómo se llevaría a cabo la consulta atrayendo más de 26.000 respuestas. Varios meses más tarde, el 15 de octubre de 2012, el primer ministro escocés y el primer ministro británico, David Cameron, firmaron el acuerdo de la consulta secesionista y los términos en los que se llevaría a cabo.
El 30 de enero de 2013, el gobierno escocés aceptó la recomendación de la comisión electoral de cómo debía ser la pregunta: ¿Debería ser Escocia un país independiente? Sí/No.
Desde entonces, el gobierno escocés ha ido publicando varios artículos explicando cómo se pondría en marcha una plataforma constitucional en el caso de que saliera adelante el Sí.
Y así, hemos llegado a 2 días de que se celebre el referendum.

La cosa es que si sale el “Sí” como mayoritaria, Escocia pasaría a ser un país independiente a partir de marzo de 2016 y con ello, tendrían sus cambios más obvios como la salida de la Unión Europea y la salida de la libra esterlina. El primero de los casos no sería tan problemático porque hay países que sin pertenecer a la Unión, gozan de los mismos derechos y privilegios básicos que el resto de los miembros (casos como Andorra). Ahora bien, el tema de la libra esterlina es más peliagudo. En principio, Inglaterra ya ha dicho que si Escocia se independiza, no podrán utilizar la libra más. Ahora bien, esto desde Inglaterra mismamente se ve como una absurdez puesto que ya tienen las libras y podrían seguir utilizándolas sin tener poder de decisión con ellas. Ejemplo de ello es como en Dover, ciudad portuaria de Inglaterra, se comercia tanto en libras esterlinas como en euros.

La cosa es que hasta ahora el “No” ganaba al “Sí” pero hace unos dias los sondeos dieron un vuelco y por primera vez, el “Sí” se convertía en la primera opción para los escoceses. En realidad el cambio ha sido bastante mínimo. Una variación del 2% de un lado al otro y el porcenaje de indecisos sigue en el 8% que puede suponer un cambio total de nuevo.
En cualquier caso, los medios ingleses se han dado prisa en “destacar” la caída de la libra respecto al dolar alcanzando su nivel más bajo en los ultimos 10 meses (en realidad, es información sesgada porque la diferencia con el euro ha sido de una bajada mínima y en general el dólar ha recortado a todas las monedas).

En cuanto a la opinión general de los ingleses, la mayoría prefiere un país unido pero entiende que Escocia quiera independizarse por las políticas de recortes del gobierno de Cameron. En cualquier caso, nadie discute el derecho de Escocia a que decidan su futuro.

Y claro, todo esto lleva a la comparación inevitable con los casos de Euskadi y Cataluña. La diferencia está en que la constitución española impide de facto la división del país (así de democráticos somos) y por tanto, todo referendum secesionista entra en un saco de ilegalidad. Ahora bien, las diferencias de procedimientos también son importantes. Por un lado, Esocia no ha dejado al margen del proceso en ningún momento al resto del Reino Unido. No ha sido una decisión unilateral. También es cierto, que en la península ibérica, desde Madrid se han cerrado en banda diciendo que ellos no quieren saber nada y que no tienen nada que hablar al respecto de la consulta catalana que está prevista para noviembre. También es cierto que en Esocia todo se ha llevado a consulta pública, cosa que no sé si ha sucedido en Cataluña.

En cuanto a la gente de a pie en España, si lo comparamos con los británicos, queda patente que lo que se lleva es ser el perro del hortelano. Lo que más se oye a la gente es que no se independizarán jamás y que hay que hacerles boicot. Es decir, no te quiero conmigo pero tampoco te voy a dejar que te vayas.

Es decir, ambos casos son completamente diferentes no ya por contexto (que también) sino por las formas de hacer las cosas. En ese sentido, los Británicos están dando una lección de cómo funciona una democracia.

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